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Dualsus: el parto de un arcade con sabor a clásico

Por fin hemos puesto Dualsus a la venta! Ha sido un parto cuanto menos curioso, en base a que, reconozcámoslo, un juego como este es lo último que en un principio pensábamos realizar enRevolution System Games. Pero cuando tenemos entre manos un desarrollo tan largo y costoso como el de Decadence y estás en una compañía que en sí afronta su ópera prima, conviene de alguna manera contemplar distintas posibilidades de cara a hacer algo de calderilla que como poco ayude a sustentar el proceso. Conste en acta que, dentro de lo que son las premisas iniciales de RSG en lo que a desarrollo se refiere, distaba sobremanera el contemplar la creción de un videojuego bajo las premisas de Dualsus.

En cierto modo, la filosofía era la de crear títulos complejos, donde un concepto puramente arcade como el del título que hoy nos ocupa parecía no tener lugar. No obstante, la idea de Dualsus caló hondo desde el momento en el que se programó un prototipo jugable, y el hecho de que medio estudio acabara enganchado a ese pequeño disco cogiendo esferas blancas y negras terminó por convencernos de cara a lo idóneo de llevar a cabo este proyecto. ¿Cómo llegó Dualsus a concebirse? Debo reconocer que, después de casi cuatro décadas metido de lleno en el mundo del ocio electrónico, las ideas en cuanto a mecánicas y fórmulas jugables rezuman de mi cerecro. Y siendo el momento justo de poder aplicarlas, qué mejor que un concepto sencillo y teóricamente rápido de desarrollar. Así, y mezclando una pizca de shmup, un buen trozo de juego de plataformas y un poquito de ideas extremas a la usanza del cambio de color de Ikaruga, todo ello remezclado con el aroma audiovisual de los clásicos del Commodore Amiga, salió el batiburrillo tecno-lúdico que es Dualsus. Y ojo, que de lejos parece un runner al uso, pero su mecánica va mucho más allá.

La cuestión es que avanzaremos mediante un inexorable scroll de pantalla horizontal, de izquierda a derecha, mientras vamos botando sobre una base de energía que, extrañamente, nos hará cambiar de color cada vez que toquemos el firme. Por cada bote, podremos saltar hasta tres veces en el aire, cambiando igualmente de color por cada nuevo salto, siempre pasando de blanco a negro y viceversa. Concretamente, este cambio de color es en sí el factor más importante de Dualsus, siendo fundamenteal de cara a interactuar con los distintos elementos que saldrán a nuestro paso. Así, cuando seamos de color blanco, deberemos tratar de alcanzar los puntos de energía blancos y evitar los negros, así como justamente lo contrario cuando seamos de color negro. Los puntos de energía de nuestro color servirán -puntuación aparte- para rellenar nuestras dos barras de energía (o sea, el tiempo), que irán agotándose progresivamente obligándonos a tenerla siempre arriba.